La frecuencia cardíaca en reposo y la variabilidad de la frecuencia cardíaca son los dos números con los que abren casi todas las herramientas de recuperación, y es fácil confundirlos. La FCR es cuántas veces late tu corazón por minuto en reposo; la VFC es la variación en el tiempo entre esos latidos. Se relacionan, pero te dicen cosas distintas, y juntas leen la recuperación mejor que cualquiera por separado.
La frecuencia cardíaca en reposo es un nivel estable: cuántos latidos por minuto adopta tu corazón cuando estás tranquilo y quieto, normalmente medido de noche. Una FCR más baja suele apuntar a un corazón más en forma y mejor descansado que no tiene que trabajar tanto para hacer circular la sangre. Se mueve despacio —una persona en forma y otra que no pueden estar veinte latidos aparte— y sube cuando estás estresado, combatiendo algo, deshidratado o falto de sueño.
La VFC no es cómo de rápido late tu corazón, sino cómo de parejo. Un corazón sano no marca como un metrónomo; el hueco entre latidos se estira y se encoge ligeramente con cada respiración. Esa variación sutil la impulsa tu sistema nervioso parasimpático —el de «descansar y digerir»—, así que una VFC más alta suele señalar mejor recuperación y más capacidad para asumir carga. Es una lectura de sensibilidad: oscila mucho más de un día a otro que la FCR.
Las dos se mueven juntas más a menudo que no —en una mañana bien recuperada la FCR tiende a ser baja y la VFC alta—, pero miden cosas distintas, así que pueden divergir. La FCR es la velocidad de ralentí estable; la VFC es cómo de receptivo está el motor. Cuando no coinciden, eso es información, no ruido: una FCR normal con una VFC de pronto deprimida puede avisar de un esfuerzo que tu pulso aún no ha registrado.
No hay un buen número universal para ninguna. Una FCR «baja» o una VFC «alta» solo significan algo frente a tu propio rango, que moldean la edad, el sexo, la forma física y la genética. La VFC en particular varía tanto entre personas que comparar tu cifra bruta con la de un amigo no te dice casi nada; lo que importa es dónde cae hoy respecto a la tendencia de tu propia base.
Vitra muestra tu VFC y tu frecuencia cardíaca en reposo una al lado de la otra en la página de Corazón, cada una frente a tu base personal y a percentiles por edad y sexo, para que las leas juntas en vez de adivinar a partir de un solo número, todo calculado localmente desde tus datos de Oura en tu propia máquina.
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