La frecuencia cardíaca en reposo es el número de latidos por minuto cuando estás despierto, en calma y en reposo. En la mayoría de los adultos el rango de manual ronda los 60–100 lpm, y quienes hacen ejercicio con regularidad suelen estar más abajo, en torno a 40–60. Pero la lectura más útil no es dónde caes en una tabla, sino cómo se compara hoy con tu propia base.
En adultos sanos, la frecuencia en reposo suele situarse entre unos 60 y 100 latidos por minuto. Estar más abajo de esa franja tiende a ir con mejor forma aeróbica: quienes entrenan con regularidad suelen reposar entre 40 y 50, y los atletas de resistencia bien preparados pueden estar aún más bajo sin que sea un problema. Un número solo nunca cuenta toda la historia; el contexto y la tendencia sí.
Los niños van más rápido por naturaleza —un recién nacido puede reposar bastante por encima de 100 lpm— y el ritmo se va calmando durante la infancia. En la edad adulta la mayoría cae en la franja adulta, y a partir de ahí la edad cambia poco las cosas: la frecuencia máxima baja de forma constante con los años, pero la de reposo se mantiene bastante estable en muchas personas, moviéndose más con la forma física, el peso, la medicación y la salud que con los cumpleaños.
Muchas cosas cotidianas empujan la frecuencia en reposo hacia arriba: estrés, ansiedad, fiebre o una enfermedad incipiente, cafeína, alcohol, una mala noche de sueño, deshidratación, una habitación caliente y algunos medicamentos. Lo más fiable que la baja con el tiempo es la forma aeróbica: el cardio constante fortalece el corazón para que bombee más por latido y necesite menos latidos en reposo. Por eso una frecuencia en reposo que baja de forma sostenida durante meses suele indicar que el entrenamiento está dando fruto.
Un anillo mide la frecuencia durante la noche, en tu sueño más profundo y tranquilo, así que el número que reporta suele ser más bajo que una lectura tomada sentado en una consulta a media tarde. Ambas son válidas; solo miden momentos distintos. La cifra nocturna es especialmente útil precisamente porque se toma en condiciones constantes cada noche, lo que la convierte en una señal limpia para seguir.
Vitra califica tu frecuencia en reposo de dos formas a la vez: frente a percentiles por edad y sexo, y frente a tu propia base aprendida, así que ves si tu número es típico para alguien como tú y si es típico para ti. Todo se calcula localmente a partir de tus datos de Oura, así que una subida por encima de tu normal destaca mucho antes de que pareciera inusual en una tabla genérica.
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