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¿Cuánta proteína necesitas de verdad?

Escrito por Pedro Thomaz · 6 MIN DE LECTURA ·

La proteína pasó de ser cosa de culturistas a etiqueta de categoría en todo: café, agua, patatas fritas, helado. La tendencia tiene detrás un déficit real en algunos grupos y un techo bien cartografiado en todos: el mayor metaanálisis sobre proteína y entrenamiento de fuerza encontró que el músculo extra deja de llegar hacia los 1,6 gramos por kilo de masa corporal al día. Casi todos los objetivos que circulan por internet están por encima del punto donde la evidencia se aplana.

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La cifra oficial es un suelo, no un objetivo

La ingesta de referencia que publican la mayoría de los países ronda los 0,8 gramos por kilo al día. Esa cifra responde a una pregunta concreta —cuán poca proteína puede comer un adulto medio sin entrar en déficit— y nunca pretendió describir la ingesta que más músculo construye. Citarla como meta es lo que enreda la discusión: quien la defiende habla de evitar daño y quien la ataca habla de adaptación al entrenamiento. Ambos tienen razón sobre preguntas distintas.

Dónde se aplana de verdad la evidencia

La mejor respuesta a la pregunta del entrenamiento viene de un metaanálisis de 2018 con 49 ensayos aleatorizados. La proteína sumada al entrenamiento de fuerza sí añadió masa magra y fuerza por encima del entrenamiento solo, y el tamaño de ese beneficio subía con la ingesta — hasta unos 1,6 gramos por kilo al día, a partir de ahí la curva se aplanó. Comer 2,2 no fue perjudicial en esos ensayos; simplemente no compró más que 1,6.

Para una persona de 80 kg son unos 128 gramos al día, y la implicación práctica es poco glamurosa: si ya comes proteína en casi todas las comidas y entrenas fuerza, probablemente ya estés cerca de la meseta, y el café con proteína te está comprando un sabor, no una adaptación.

Quién necesita de verdad más que el suelo

Dos grupos, por razones distintas. Quien entrena duro, porque los ensayos de arriba se hicieron justo en esa población y la ingesta extra hace algo medible. Y las personas mayores, porque la misma dosis de proteína produce una respuesta constructora menor que a los 25 —resistencia anabólica—, así que la ingesta que mantiene el músculo sube con la edad en vez de bajar. Alguien de setenta y tantos comiendo el suelo de 0,8 no está protegido como sugiere la cifra.

Lo que la tendencia se equivoca: el total, no el horario

Casi toda la energía del proteinmaxxing se va en horarios y fuentes: la ventana anabólica, el batido en 30 minutos, si la proteína de guisante cuenta. El metaanálisis encontró que lo que mueve el resultado es el total diario, y repartirlo con sentido entre comidas es un detalle de segundo orden. Perseguir la ventana mientras estás en 1,0 g/kg es optimizar el número equivocado por un orden de magnitud.

Qué puede ver un anillo aquí y qué no

Proteína, nada. Lo que sí ve es lo que hace una comida grande y tardía, sea cual sea su composición: un tubo digestivo activo sube la frecuencia cardíaca nocturna y ralentiza el asentamiento, y una cena de 60 gramos de proteína es una comida grande. Si has desplazado la mayor parte de tu ingesta a la noche para llegar a una cifra, eso aparece en la primera mitad de la noche.

La adaptación en sí aparece en una escala mucho más larga, y no con forma de proteína: frecuencia en reposo bajando a lo largo de meses según se acumula el entrenamiento, y tu propia recuperación de las sesiones duras llegando a tiempo. Eso son señales de entrenamiento, y la proteína es una entrada entre otras, no algo que el anillo lea directamente.

Calcular tu propia cifra

Coge tu masa corporal en kilos, multiplica por 1,2 si no entrenas fuerte y por 1,6 si sí, y trata eso como el techo del rango útil y no como un mínimo a superar. Si además estás en déficit calórico, la proteína es el macronutriente a proteger: la misma ecuación de gasto energético que fija tus calorías de mantenimiento no dice nada de dónde vienen esas calorías, y un déficit con poca proteína cuesta músculo. Marca un período en Vitra cuando cambies la ingesta y compara tu frecuencia en reposo y tu recuperación contra tus semanas previas, todo calculado en tu propia máquina. Una nota práctica que no es consejo médico: si tienes función renal reducida, un aumento grande de proteína es una conversación con tu médico, no con internet.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta proteína necesito al día?
Para construir músculo junto con entrenamiento de fuerza, la evidencia se aplana hacia los 1,6 gramos por kilo de masa corporal al día — unos 128 g para alguien de 80 kg. Los 0,8 g/kg de referencia son un suelo para evitar déficit, no un objetivo. Las personas mayores necesitan más que el suelo porque la misma dosis construye menos músculo con la edad.
¿Más de 2 g/kg de proteína es mejor?
Para músculo, no. En un metaanálisis de 49 ensayos aleatorizados el beneficio dejó de subir hacia los 1,6 g/kg al día; ingestas de hasta 2,2 no fueron perjudiciales, simplemente no añadieron nada. Si tienes función renal reducida, comenta cualquier aumento grande con un médico antes.
¿Importa el horario de la proteína?
Mucho menos que el total diario. El metaanálisis encontró que el total marca el resultado, con el reparto entre comidas como detalle de segundo orden. Perseguir una ventana post-entreno estando muy por debajo de 1,6 g/kg es optimizar el número pequeño.
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Sobre el autor
Pedro Thomaz

Pedro Thomaz desarrolla Vitra, una aplicación de escritorio que lee los datos de Oura frente a tu propia línea base en lugar de una media poblacional. Lleva un anillo a diario desde hace años y consulta estos mismos números cada mañana, que es de donde sale casi todo lo que se escribe aquí. Vitra no es un dispositivo médico y nada en este blog es consejo médico.

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